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martes, 17 de noviembre de 2009

RICARDO Y EL LORO...

Ricardo recibió un loro por su cumpleaños; ya era un loro adulto, con una muy mala actitud y vocabulario.

Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota, así como siempre, de muy mal genio.

Ricardo trató, desde el primer día, de corregir la actitud del loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación, le ponía música suave y siempre lo trataba con mucho cariño.
Llego un día en que Ricardo perdió la paciencia y gritó al loro, el cual se puso más grosero aún, hasta que en un momento de desesperación, Ricardo puso al loro en el congelador.

Por un par de minutos aún pudo escuchar los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimento, hasta que de pronto, todo fue silencio.
Despues de un rato, Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al loro, abrió rápidamente la puerta del congelador.

El loro salió y con mucha calma dio un paso al hombro de Ricardo y dijo:
- "Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y actitud, te pido me disculpes y te prometo que en el futuro vigilaré mucho mi comportamiento".

Ricardo estaba muy sorprendido del tremendo cambio en la actitud del loro y estaba a punto de preguntarle qué es lo que lo había hecho cambiar de esa manera, cuando el loro continuó:
- ¿te puedo preguntar una cosa?...
- Si.. como no!!, -contestó Ricardo
- ¿Qué fue lo que te hizo el pollo?

3 comentarios:

Fernando dijo...

La verdad es que a los pollos les tratamos muy mal, siendo un magnífico contribuidor de nuestra felicidad. ¿Qué sería de nosotros sin esa raza avícola maravillosa.El loro, por cierto, me parece inteligente y un poco cínico. Y encima, Habla...

Susy dijo...

Fernando:jajajajja,muy bueno el loro

El Candil dijo...

Muy bueno, cuidado con los loros que ablan, cuando menos te lo esperas enpiezan a contar cosas que
tu no contarias, entonces uno piensa para que enseñaria yo a este loro ablar, muy bueno ja ja ja
saludos. El candil.