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miércoles, 15 de octubre de 2008

DELANTE DE DIOS

Un viejo vendía juguetes en el mercado de Bagdad. Sus compradores, sabiendo que tenía la vista muy débil, le pagaban de vez en cuando con monedas falsas. El viejo, que se daba cuenta del truco, no decía nada. En sus oraciones, pedía a Dios que perdonase a los que le engañaban.
"Tal vez tengan poco dinero, y quieran comprar regalos a sus hijos", se decía.
Pasó el tiempo y el hombre murió. Delante de las puertas del Paraíso, rezó una vez más: - ¡Señor! -dijo-. Soy un pecador. Cometí muchos errores, no soy mejor que las monedas falsas que recibí. ¡Perdóname!
En este momento se abrieron las puertas y dijo una Voz: - ¿Perdonar qué? ¿Cómo puedo juzgar a alguien que, en toda su vida, jamás juzgó a los demás?


Lo encontré por internet pero desconozco el autor

3 comentarios:

Lara dijo...

Como siempre, nos deleitas con cuentos tan hermosos. Un placer.

Muaks mañaneros

Lara tiene alas

Jose dijo...

Susy cariño, tu eres buena, muy buena con nosotros.

No necesitarás ir al cielo para que se reconozca tu sinceridad.
Aquí abajo en la tierra cada instante demuestras todo lo que se puede desear de un ser humano.

Te quiero cada día más. Ratoncita.

Ilusoluis dijo...

¿Ratoncita? ¿Ratoncita?..Jajajaja....
Si hasta suena bien cuando se dice con cariño.

Pues no. No voy a juzgar yo tampoco que Jose te llame ratoncita. Jajaja...

Un abrazo para los dos, benditos roedores.